Siete ideas para meter un sofá en un salón pequeño y no morir en el intento

Siete ideas para meter un sofá en un salón pequeño y no morir en el intento

agosto 21, 2020 Uncategorized

El salón es la estancia principal de la casa. El espacio en el que hacemos la vida diaria, socializamos con el resto de la familia, vemos nuestras series favoritas, recibimos a las visitas… Y el sofá es una pieza clave en este espacio.

Aunque tu salón sea pequeño, no te preocupes, no tienes por qué renunciar a un buen sofá. Simplemente, hay que tener un poco de sentido común a la hora de elegirlo para que quede perfectamente integrado y seguir unas cuantas reglas para que el salón sea cómodo, confortable y que no sea agobiante. Para ayudarte, aquí tienes siete ideas para que integres el sofá en un salón pequeño.

¿Un sofá o dos?

En ocasiones nos empeñamos en meter dos sofás pequeños en salones en los que no hay espacio. Como regla general, es mejor meter un sofá un poco más grande que dos sofás pequeños y enfrentados o haciendo esquina.

Un solo sofá te permitirá aligerar el ambiente, frente a la opción de encajar dos sofás más pequeños enfrentados. Siempre que se pueda y para que no dé sensación de agobio, lo ideal es dejar unos 50 centímetros a cada lado para evitar que quede encajado y que dé sensación de agobio.

Para tener algún asiento extra, puedes hacerte con algún puf (además, muchos llevan espacio de almacenamiento en su interior).

Elige bien el color

El color es clave para integrar el sofá y combatir la falta de espacio. El salón pequeño, de por sí, debería ser luminoso gracias a los colores claros. Y el sofá debe seguir esta misma regla. Apuesta de forma decidida por tapicerías claras, ya que estos tonos proporcionan luz y ayudan a ampliar el espacio. Y para meter algo de color, puedes utilizar los textiles o los objetos decorativos.

En cambio, si tu salón es muy luminoso o vas a colocar el sofá delante de un balcón o terraza, puedes elegir un color más fuerte o vibrante para que resalte en la decoración.

Atención a los reposabrazos

Huye de los sofás que cuentan con reposabrazos grandes. Puede que el sofá sea precioso, pero los reposabrazos demasiado grandes lo único que hacen es comerse el espacio física y visualmente.

Un sofá de esquina

Si no puedes poner dos sofás, quizás te encaje un «chaise longue» ya que los hay de varios tamaños. Te ayudará a estar más cómodo, a tener un asiento extra cuando vienen visitas, y además, aligera bastante el espacio frente a la existencia de dos sofás diferentes, aunque sean de pequeño tamaño.

Las patas mejor a la vista

Si el salón es pequeño es mejor buscar sofás livianos que proporcionen ligereza al ambiente. Para conseguirlo, comprar un sofá con patas a la vista que permita ver el suelo. Así conseguirás que el sofá parezca menos pesado, y por tanto, mejorará el impacto óptico del mismo.

Apóyate en el sofá para distribuir el resto del salón

Para distribuir los muebles y la decoración del salón, apóyate en torno a las piezas más grandes, como el sofá, o el mueble. Distribuye el resto de elementos en torno a ellos para conseguir que la estancia sea cómoda, amplia, y que tenga zonas de paso. Tanto el respaldo como los apoyabrazos o la mesita lateral se pueden extraer y colocar dependiendo de las necesidades.

¿Sofás camas? Sí, gracias

Que un salón sea pequeño no quiere decir que tengas que olvidarte de un sofá cama. Busca modelos que encajen en el espacio disponible y no renuncies a recibir invitados en casa.

Fuente: Decoesfera

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